Museo Aerosolar Reconquista

Relato del proceso de trabajo

Por Carlos Almeida

En un momento en el cual nuestra sociedad se encuentra lastimada y dividida, fueron buenas guías para la gestación del Museo Reconquista las consignas: Trabajar libres de fronteras sociales y humanas y aprovechar la fuerza de la energía que genera el trabajo en comunidad.

Con estos objetivos un grupo de titiriteros y artistas visuales nucleados en el espacio académico “Laboratorio inflable”, decidimos convocar a sumarse al proyecto a grupos sociales que por alguna razón se encontraran expuestos a distintas situaciones de vulnerabilidad social.

Elegimos expresarnos a partir de lo que habitualmente se considera residuos, desde lo que es despreciado, desde lo que no manifiesta a primera vista la posibilidad de convertirse en un objeto artístico.

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Tal vez quienes más aportaron para hacer posible la construcción de esta gran escultura fueron precisamente las personas y grupos en situación más vulnerable.

La mayor parte de las bolsas que integran el Museo fueron rescatadas de los residuos que desde Buenos Aires llegan a la Cooperativa de reciclaje urbano Bella Flor, que está ubicada en la localidad bonaerense de José León Suárez. A esta región altamente contaminada y vulnerable se la denomina “Zona del Río Reconquista”, de ahí el nombre de nuestro Museo.

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En la misma zona del rio Reconquista a muy poca distancia de las instalaciones de la Cooperativa Bella Flor, se encuentra el Complejo Penitenciario Norte, donde en su interior, está instalado el Centro Universitario San Martín (CUSAM). El CUSAM es un centro universitario dependiente de la UNSAM, donde en una experiencia inédita pueden estudiar juntos presos y guardacárceles. Mujeres y varones.

Estos dos espacios, donde la vida cotidiana es muy difícil de afrontar, fueron los epicentros de la construcción del Reconquista. En la construcción del Museo trabajaron aproximadamente doscientas personas:

  • Trabajadoras de la Cooperativa de Reciclaje Urbano Bella Flor
  • Estudiantes privados de su libertad ambulatoria que integran la comunidad del CUSAM
  • Profesores, estudiantes, graduados y personal de gestión del Instituto de Artes de la UNSAM
  • Profesores y estudiantes del Instituto de Arquitectura y Urbanismo de la UNSAM
  • Profesores y jóvenes estudiantes de escuelas secundarias de la zona
  • Personas que de manera independiente se sumaron a la iniciativa aportando bolsas.
  • Recicladores, titiriteros, sociólogos, antropólogos, artistas de circo, bailarines, documentalistas, técnicos, artistas visuales, filósofos, arquitectos y gente entusiasta que se fue sumando.
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Nos propusimos construir un Museo Aero Solar a partir de las consignas compartidas generosamente por Tomás Saraceno y su equipo en el sitio de Aerocene. Tuvimos el objetivo de realizar una gran escultura construyendo previamente un pliego de 300 metros cuadrados, equivalente a un rectángulo de 10 x 30 metros, con bolsas o material que ya haya tenido algún tipo de uso previo.

Más de la mitad del material que compone el Museo Reconquista fue rescatado de las montañas de basura que circulan diariamente por las instalaciones de la Cooperativa de reciclaje urbano Bella Flor. También recurrimos a amigos y familiares que desearan donar bolsas. Detectamos en nuestra comunidad que en general los jóvenes y adolescentes no suelen tener guardadas en sus domicilios bolsas plásticas, fue más fácil recibirlas gracias al aporte de personas mayores.

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Nos resulta importante destacar que las trabajadoras de la Cooperativa Bella Flor dedicaron mucho tiempo, esfuerzo y alegría en la recuperación de bolsas para este fin y las fueron seleccionando pensando en los colores y formatos que les resultaban más atractivos para la construcción del Museo. Luego de ese enorme trabajo también dedicaron varios días limpiando y pegando bolsas.

Dos menciones especiales merecen la coordinadora de la planta Nora Rodríguez, quién propuso el nombre Reconquista y consideró que una de las actividades que debía realizar la Cooperativa de trabajo era la producción artística, porque tanto ella como su equipo tenían mucho para expresar desde ese lugar. La otra mención especial la merece Ernesto “Lalo” Paret, un gran articulador territorial que comprende e impulsa la expresión a través del arte en los procesos de reconstrucción social.

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A esta altura es importante mencionar la otra idea conductora del proyecto: Lo pequeño, lo oprimido, lo deprimido individual y socialmente puede transformarse y generar una sensación de expansión cuando logra tomar AIRE de manera comunitaria. Nos gusta la metáfora del Museo aplastado cuando se acomoda sobre el piso previo al montaje, en relación al Museo lleno de aire, expandido, vital y en movimiento.

Para concretar la construcción del pliego de 300 metros cuadrados, nos propusimos construir con cada grupo que iba participando, pliegos de aproximadamente 50 metros cuadrados. Cada jornada de trabajo duraba aproximadamente tres horas y concluía con el juego de elevar el pliego recién construido entre todos, embolsar aire y al bajar construir una “burbuja” donde todos quedábamos adentro y ahí… se cantó, se dijeron poesías, se rió y se jugó libremente.

Tanto el Museo terminado como estas instancias previas de juego son espacios de habitabilidad efímera, atmosferas de encuentro, esferas de aire.

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Otra consigna que atravesó el proceso de construcción fue que los participantes tuvieron la posibilidad de escribir, dibujar e intervenir los pliegos como desearan, expresando lo que quisieran, en absoluta libertad, sin ninguna consigna y sin ningún límite. Esta experiencia tuvo su punto más impactante en el CUSAM donde los estudiantes privados de su libertad ambulatoria utilizaron la posibilidad de expresarse al escribir sobre el plástico con extrema dedicación, cuidado y profundidad.

A medida que se iban construyendo los pliegos y llegando a nuestra base de trabajo en el Campus de la UNSAM, el equipo de titiriteros y artistas visuales de la cátedra Laboratorio inflable los iba uniendo, tratábamos de construir una lógica en la combinación de colores, texturas e intervenciones escritas.

Todo el proceso de montaje estuvo guiado por dos maquetas, una maqueta ya plegada con la forma final del tetraedro y otra con el rectángulo abierto y con la posibilidad de observarla desde sus dos caras que nos iba orientando en la posición donde cada pliego podría ser ubicado.

Esos objetos fueron de gran utilidad para explicar a la gente que se sumaba al proyecto cual iba a ser la forma final del objeto que estábamos construyendo y también fue útil para la etapa del plegado y del montaje final.

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El primer armado del Museo se realizó en el interior de una gran carpa de circo que la Universidad dispone en su Campus. Disfrutamos el habitar y observar ese maravilloso y enorme objeto. Ese día en el interior del Museo se dictó una clase de Antropología cultural y luego independizamos el objeto del punto de ingreso de aire para que los titiriteros pudieran manipularlo desde adentro mediante unos hilos atados a los vértices internos y generar desplazamientos por el espacio. El objeto tomó vida propia… Fue una experiencia increíble. Ese momento fue muy bien registrado por Joaquín de Aerocene Argentina.

El primer montaje público y al aire libre fue realizado en un playón del Campus en el marco del I Congreso Internacional de Arte y Ciencia “Los cielos” organizado por la UNSAM. Los siguientes montajes fueron en una cancha de rugby ubicada en el interior del Complejo penitenciario, en un galpón donde el Museo se convirtió en un aula para el dictado de una clase de filosofía y en otros sectores del Campus donde se montó para reparaciones.

El Museo Aero Solar Reconquista es un objeto de propiedad colectiva que seguirá recibiendo las intervenciones escritas que la gente que lo observe o lo habite desee hacer y quedará a disposición de toda la comunidad para ser montado donde algún equipo de personas tenga el deseo de hacerlo.

Sabemos que llegará un momento en que el frágil material que lo integra y que requiere permanentes reparaciones, ya habrá cumplido su ciclo vital, en ese momento haremos un relevamiento final de todo lo escrito y dibujado sobre él y seguramente en alguna singular ceremonia será entregado nuevamente a la Cooperativa Bella Flor para que ingrese a un proceso de reciclaje. Suena triste… pero sabemos que ese material sumado al trabajo de tantas personas, ha permitido que nosotros mismos hayamos podido reciclar y expandir nuestras emociones y nuestras mentes.

Agradecemos a Tomás Saraceno, Joaquín Ezcurra, Maxi Laina, Dalia Maini, Sasha Engelmann y a todos los aeronautas que a través de esta iniciativa de código abierto nos han inspirado y permitido transitar algunos momentos de nuestra vida con un poco menos de “gravedad”.

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Luchas Aerocénicas — Maristella Svampa

El arte, cuando se hace con talento y pasión, suele abrirnos un portal desde el cual se vislumbran otros mundos posibles. Así, lo sucedido en las Salinas Grandes, en Jujuy, este 25 de enero, revela la importancia del arte como apertura hacia otros horizontes, en estos tiempos de crisis climática, de negacionismos suicidas y de escasa imaginación política.

El Proyecto Aeroceno-Pacha, dirigido por Tomás Saraceno, y que involucra una comunidad de jóvenes talentosos y pasiones cosmopolitas, supo tender puentes y lazos entre mundos muy diversos, apostando al diálogo, al aprendizaje y a la construcción de la confianza, en el magnífico escenario de las Salinas Grandes, donde hoy se expresan tantos puntos ciegos y conflictos.

Aeroceno como proyecto artístico y cosmológico trasmitió dos mensajes muy potentes, uno local y otro global. El primer mensaje es el de las comunidades kollas, esas voces bajas y ancestrales que habitan el salar y se oponen a la extracción del litio, que consume cantidades insustentables de agua y amenaza así un ecosistema -una cuenca- de por sí árido. Esas comunidades no sólo se definen por la resistencia a la minería de litio; defienden otras maneras de concebir el territorio, que apuestan al cuidado y la armonía, fundada en una visión holística en la relación ser humano/naturaleza. La consigna “el agua y la vida valen más que el litio”, como pudo verse escrito en el globo de aeroceno, encierra entonces algo más que una negación.

El segundo mensaje, el global, señala como gran protagonista a las mujeres y a la lucha ecológica. Ciertamente, fue una mujer pilota, Leticia Marquez, la que se elevó en el aire y piloteó el globo que realizó un record mundial, sin ayuda de combustibles fósiles, sin litio, sin helio, solo con el aire de las salinas blancas, solo calentado por el sol. Y es un mensaje hacia toda la humanidad, acerca de nuestras posibilidades de pensar alternativas sociales que no atenten contra el tejido mismo de la vida.

Algunos pensarán que estos dos mensajes son contradictorios. Que no es posible decir “no a la extracción del litio” y proponer al mismo tiempo el tránsito hacia una sociedad sin combustibles fósiles, a partir del uso de energías limpias y renovables. Todo lo contrario. Necesitamos problematizar la cuestión. Es innegable que las baterías de litio (que está en nuestros celulares, computadoras y que sirven para alimentar a los automóviles eléctricos), tienen un rol en dicha transición. Pero no hay un solo camino y el que adoptó nuestro país, es sin duda equivocado.

Sabemos que no hay transiciones puras, que el camino no será lineal. Tampoco existe un manual, con preguntas y respuestas, mucho menos a partir de la gran escala que plantea la crisis climática. Sin embargo, no podemos subirnos sin más al carro de una transición insustentable, como la que se propone en los salares atacameños (lo cual se extiende a todo el territorio nacional), ​asociada a las corporaciones transnacionales, basadas en el atropello a las comunidades originarias y que supuestamente conducen a un modelo energético “limpio”, pero que reproduce la dominación sobre la naturaleza y las poblaciones. Eso sería avalar una falsa solución.

Frente al escenario de desposesión y saqueo que se ha configurado en nuestro país en relación al litio, bien vale la pena preguntarse en qué tipo de transición energética estamos pensando. En este siglo XXI aerocénico, en el cual las luchas ancestrales, feministas y ecologistas son nuestras grandes fuentes de inspiración, habrá que redefinir y pensar un horizonte de transición justa, que apunte a otro sistema de relaciones sociales y a otro vínculo con la naturaleza. Porque como dicen desde hace tiempo los movimientos por la Justicia Climática, el objetivo es “Cambiar el sistema, no el clima”.

Aerocene Futuros Posibles Tigre

El 13 de noviembre, Aerocene participó del festejo de los 130 años de la Escuela N° 8, Manuel Belgrano de Islas, fundada en el año 1889. También se celebró el día de la tradición y del isleño.

A partir de las 10 de la mañana fueron arribando las lanchas colectivas cargadas de chicos y maestros provenientes de distintas partes de la isla y de continente. Varias familias también llegaron en sus propias embarcaciones.

Cuando comenzó a sonar el himno, el primer globo Aerocene se elevó en el cielo flameando una wiphala, bandera del Estado Plurinacional de Bolivia como símbolo de hermandad con los pueblos andinos. Otro Aerocene voló con un gps para generar un aeroglifo, firma aérea en rechazo a los golpes de estado en América.

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Durante el transcurso de la mañana se realizaron varias actividades. Guadalupe Boado de La Residuoteca junto con Ismael Romero Vargas de Agua alta dieron una charla sobre residuos y un taller de experimentación con botellas de plástico.

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Mientras tanto, Amalia Boselli brindó un taller literario Futuro (s) posible (s) de “vuelo poético”, abierto a niñxs y adultos. A partir de cartas con  palabras o imágenes alusivas al aire/cosmos/planeta/viento/sol/agua que se hacen volar en una alfombra mágica y cual cadáver exquisito se propuso un juego de crear una historia colectiva para hacer volar en el globo hacia otros mundos posibles. La actividad que propone Amalia se trata entonces de un taller de poesía en vuelo que  invita, mientras los globos levantan vuelo, a levantar vuelo con nuestras imaginaciones.

La Comunidad del Sol

Fue un texto que salió de las cartas que le tocaron a Lucía, alumna de sexto grado de la Escuela N˚ 8.

Habitar dos  mundos.

Autora: Nadia Bustos 10 años

Si te interesó el taller de Vuelo Poético, podés bajar la propuesta en PDF haciendo click aquí.

Alrededor del mediodía comenzamos a inflar el Museo Aero solar creado por los científicos de IBYME, lo que generó momentos de gran alboroto y algarabía principalmente entre los más pequeños.

Finalmente, todos fueron embarcando una vez más para luego despedirnos desde las lanchas  hasta la próxima…

Participaron los siguientes miembros de la comunidad de Aerocene en Argentina:

Camille Valenzuela

Gabriela Sorbi

Amalia Boselli

Guadalupe Boado

Maxi Laina

Olivia Laina

Mirko Laina

Joaquín Ezcurra

Una conexión aérea interespecies

La comunidad Aerocene propuso desarrollar algunas acciones específicas en Ansenuza. El foco estuvo en el estudio y observación de aves y el fortalecimiento del ambiente de Ansenuza como un santuario continental para las aves migratorias.

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Eclipse Solar 2019

Para el eclipse solar de este año, la sombra umbral de la luna solo es visible en Chile, Argentina y algunas de las islas del Pacífico Sur. Inflado por los esfuerzos de colaboración, Aerocene despegó con el sol en Merlo en Argentina, y bailó con los vientos a las 17.41hs.

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