Podemos ser aerosolares

Por Pablo Suarez, Ph.D.
Lider de innovación
Centro del Clima de la Cruz Roja y la Media Luna Roja

El domingo 7 de diciembre de 2014, el Museo Aero Solar Intiñán se hizo más ligero que el aire y despegó del suelo, en el marco de la Conferencia Anual de la ONU sobre el Clima en Lima -COP20. En el evento participaron ex jefes de Estado, ministros nacionales y líderes de organizaciones de desarrollo de todos los continentes. No se necesitó helio ni una llama ardiente que se alimentara de combustibles fósiles: Sólo la luz del sol y la fuerza de voluntarios motivados.

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Bajo la visión y dirección de Tomás, un equipo de voluntarios locales se puso a trabajar, incluyendo artistas, estudiantes y jóvenes de la Cruz Roja, así como abuelas y niños de los barrios marginales cercanos al Parque Wiracocha. Entre todos construyeron un Museo Aero Solar: una gran escultura más ligera que el aire, hecha con bolsas de plástico que de otro modo serían basura, que atrae a personas de todas las generaciones. Bautizada como “Intiñán” (palabra quechua que significa “camino del sol”), la escultura aspiraba a aprovechar el poder del sol para hacer volar nuestro pensamiento y nuestra acción.

 

Mientras el Museo Aero Solar Intiñán absorbía la energía del sol antes de emprender el vuelo, muchos participantes decidieron experimentar la magia. Personas con traje y corbata se quitaron los zapatos y se metieron en esta catedral de luz hecha con simples bolsas de plástico. Una visión artística unía a los habitantes de las chabolas de Lima con científicos premiados con el Nobel, organizadores comunitarios de Bangladesh, equipos de televisión, donantes europeos y gestores de catástrofes de Uganda, todos ellos uniendo y reavivando su compromiso con un mundo mejor mientras miraban el luminoso mundo de posibilidades desde el interior de la incomprensiblemente bella escultura.

Me imagino lo que habrá tenido que pasar Pablo para conseguir el visto bueno de la burocracia. Ninguna métrica de éxito. Ninguna teoría del cambio. Él, luchando con uñas y dientes para que una organización grande y enormemente reacia al riesgo confíe en él, cae en los brazos de una comunidad, un artista, un facilitador y un creador de juegos. Y lo hicieron. Y eso cambió todo el evento. Gente con traje entrando en esta catedral hecha de bolsas de plástico, cada una individualmente cortada y añadida con amor al conjunto. Un montón de zapatos elegantes fuera de la entrada, como un castillo inflable de salón de baile. La alegría desbordante de la gente viendo cómo el arte que algunos habían hecho se convertía en una habitación, y luego se elevaba para convertirse en un transporte

Willow Brugh
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Intiñán encarnó lo que nuestro mundo necesita: Podemos ser aerosolares. Podemos movilizar el poder de la humanidad, abrazando la ciencia y el arte para revivir nuestra relación con el planeta. La belleza, la alegría y la profunda inspiración que surgieron al embarcarse en las ideas aerosolares de Tomás fueron magníficamente edificantes. Su invitación a una performance artística experimental fue un esfuerzo innovador y muy divertido que nos obligó a reimaginar el mundo y sus posibilidades.

Organizado por Development & Climate Days, 2014: Pobreza cero, emisiones cero, en una generación.

Con:

 

Studio Tomás Saraceno

Centro del Clima de la Cruz Roja y la Media Luna Roja

Instituto de Desarrollo de Ultramar

Cruz Roja Americana

Cruz Roja Peruana

 

Pablo Suárez, Carlos Pedreros, Willow Brugh, Helga Elsner Torres, Ramiro Espinoza Wong, Frances Munar Aparicio y muchos más.